jueves, 2 de febrero de 2017

Anillamiento científico de aves

Despunta la noche entre el carrizo. Frío, mucho frío. La gran humedad que embriaga el ambiente cala cualquier articulación, por resguardada que ésta esté. Camino entre la hierba del soto fluvial. Aún queda algo de tiempo para colocar la última red antes de que las primeras luces del día hagan su aparición. Al caminar, red en mano, noto cómo la hierba caramelizada se resquebraja bajo mis pies. La humedad penetra hasta mis pulmones, hace frío, mucho frío. Entre la arboleda sólo se distinguen unas juguetonas luciérnagas que delatan nuestra posición. Pocas palabras. Tan sólo alguna breve indicación que permita actuar coordinadamente en la penumbra. Y por fin hemos terminado. Las redes están colocadas, nuestra suerte echada. Ahora sólo deseamos que nuestras trampas sean eficaces y que la jornada sea fructífera.

Ha amanecido y algunos compañeros, se han echado un rato en los coches; otros, en silencio, hacemos frente al frío que se resiste a abandonarnos. El único calor que percibimos es el que emana de nuestras miradas, en silencio, hablando por nuestros labios,  nos cuentan el entusiasmo que sentimos, mezcla de ansiedad y curiosidad, en espera de que llegue el momento de dar la primera vuelta y comprobar nuestra captura. Nuestros compañeros se levantan, señal inequívoca de que es la hora. El esperado momento y el sacrificio realizado tendrán al fin su recompensa. Nos equipamos con bolsas colectoras y partimos hacia las redes.

Al llegar, entusiasmados como niños, no podemos evitar esbozar una sonrisa, en nuestro interior, el pulso hace un rato que se aceleró, y nuestra red está plena de ilusiones. A primera vista somos capaces de identificar muchas especies que nos son familiares aunque, distribuidas de una forma muy azarosa, se encuentran otras de mayor tamaño que iremos descubriendo. Nos disponemos a sacar meticulosamente los pájaros de la red, y con sumo cuidado vamos colocando cada ave liberada en una bolsa colectora. Nos repartimos la tarea y poco a poco vamos terminando nuestra labor. Al finalizar nos dirigimos hacia nuestra improvisada estación de anillamiento, donde comenzaremos la última fase de nuestra actividad.

Red con distintas aves
Red con distintas aves

Ave atrapada en la red
Ave atrapada en la red

Ave atrapada en la red
Ave atrapada en la red

Ya en nuestro enclave de trabajo nos disponemos a anillar las aves. Comenzamos con un pollo de alcaudón común. Es sin lugar a dudas un pájaro muy bello. Colocamos la anilla en el tarso, con sumo cuidado de
elegir el modelo adecuado para la especie. En nuestras fichas de campo comenzamos a anotar toda la información que hará rentable la captura. Comenzamos por identificar la especie, edad y sexo. En este caso el sexo es indeterminable, pero la edad es muy fácil. Presenta su característico críptico plumaje juvenil. A continuación tomamos la cantidad de grasa que presenta y el desarrollo de su músculo pectoral. Para finalizar comenzamos a tomar diversas medidas biométricas como la longitud de ala, longitud de la 8ª primaria, medida del pico, pico-cráneo y tarso; finalmente lo pesamos. Intentamos ser breves y precisos en este proceder para ocasionar el menor trastorno posible a nuestro joven amigo. A continuación, uno de los momentos más esperados, la suelta del ave. Tras recoger toda la información, un afortunado abre su mano para que este jovenzuelo pueda volver a surcar el aire. Es sin lugar a dudas una visión inolvidable.
La misma dinámica se desarrolla con el resto de las especies. Algunas de ellas bellos ejemplares que nos deleitan con sus plumajes. Otras, aves que normalmente pasan desapercibidas y que solo observándolas en mano, al detalle, podemos apreciar la grandeza del cromatismo de sus vestiduras. En ocasiones tienes la oportunidad de ver aves raras o de difícil observación con los prismáticos y, en otras ocasiones, te emocionas al descubrir la belleza de lo común.

Pico picapinos para anillar
Pico picapinos para anillar

Equipo de anillamiento
Equipo de anillamiento

Torcecuello anillado
Torcecuello anillado

Esto es el anillamiento, para los aproximadamente 700 anilladores de nuestro país y más de los 10000 que encontramos en Europa. Como bien esgrime Mario Díaz, “lo que diferencia radicalmente la actividad cinegética del anillamiento es que este último tiene como fin el aportar información útil sobre la biología de las aves, una información que nos permita comprenderlas mejor y eventualmente compensar nuestras injerencias a su vida”.
Son innumerables los artículos científicos y las aportaciones al conocimiento de las aves que han tenido como centro el anillamiento. Sin lugar a dudas podemos establecer tres campos en los que esta actividad tiene una especial relevancia.

Mosquitero anillado
Mosquitero anillado

En primer lugar debemos citar el estudio de la migración. Esta técnica nos permite establecer las principales rutas migratorias, así como sus áreas de descanso, ofreciéndose información muy valiosa encaminada a la conservación. El sistema se fundamenta en la individualización del ave por medio de un particular carné de identidad, en este caso, una anilla metálica con una inscripción única y exclusiva. Cuando el ave es capturada de nuevo, obtenemos una idea del recorrido que ha realizado durante la migración. Es importante tener en cuenta que el número de recapturas anda por el orden de diez por cada diez mil aves capturadas. Es por este motivo que al necesitar una masa ingente de anillamientos, ésta no pueda realizarse exclusivamente por profesionales. Los anilladores son en su mayoría apasionados de las aves que contribuyen con su pequeño granito de arena a la realización de estos trabajos de gran envergadura. Las aves migradoras no entienden de fronteras, por este motivo, se ha hecho imprescindible la creación de una red internacional de estaciones centrales de anillamiento perfectamente coordinadas. La Unión Europea para el Anillamiento de Aves (EURING), garantiza la colaboración entre todas las centrales del continente. Existen ya diversos atlas sobre la migración de aves que están basados íntegramente en análisis de recapturas de anillamiento.
En segundo lugar podemos citar la aportación del anillamiento científico al estudio de la biología y morfología de las aves. Numerosos son los trabajos que estos aficionados a las aves realizan sobre temas tan interesantes como la identificación de especies conflictivas, la determinación de sexo y edad, patrones y estrategias de muda, dispersión, uso del espacio, fenología, tasas de productividad o supervivencia, biometría… son, sin lugar a dudas, algunos de los más interesantes temas que poco a poco van desentrañándose con la ayuda de esta efectiva herramienta.

Observación de una abubilla
Observación de una abubilla

Observación de un mosquitero
Observación de un mosquitero

Observación de un mosquitero
Observación de un mosquitero

Queda la aportación más importante que desde el anillamiento científico se puede realizar al mundo de las aves. Es en toda y cada una de sus facetas la destinada a su conservación y divulgación. Cada día aparecen más estudios que describen las poblaciones de aves de un lugar concreto y que mediante la instalación de estaciones de anillamiento de esfuerzo constante describen el estado de conservación y las tendencias poblacionales de estas comunidades.
La posibilidad de establecer un contacto tan íntimo con estos animales proporciona, además, un medio idóneo para llegar al gran público y concienciar a la sociedad de la importancia de conservar esta fuente de diversidad. Baste citar que en los últimos encuentros de anilladores se ha dado un papel clave al uso que se puede dar al anillamiento científico como parte integral del sistema educativo, llegando así a motivar y concienciar a los más pequeños. Ya hay en marcha muchos proyectos que incluyen como parte del currículo, en colegios de primaria e institutos de secundaria, este disciplina. Baste ver el enorme provecho que del anillamiento se consigue un día de las aves o durante unas jornadas ornitológicas. Que mejor premio que esa sonrisa y cara de asombro en nuestros niños al poder ver y tocar ese pajarillo que normalmente encuentran tan distante.

Anillamiento popular
Anillamiento popular




No puedo más que terminar, haciendo mía, con el mayor de los cariños, una preciosa dedicatoria que aparece en nuestro manual del anillador y que sintetiza el espíritu de un colectivo que lucha por unos mismos ideales.
A todos los anilladores que son o han sido,
y a los que serán



Artículo realizado por: Sergio Álvarez Fernández ( lanius_meridionalis@yahoo.es )