lunes, 12 de febrero de 2018

Fotografía de aves en entornos planificados

Herrerillo común fotografiado desde el hide
Herrerillo común fotografiado desde el hide

Me llamo Gonzalo Menéndez Lagar y tengo como afición la fotografía, y en especial la de naturaleza desde el año 2005.
    En noviembre de 2017, y después de mucho explorar por un bosque asturiano, decidí  obtener fotografías de los pájaros  que allí avistaba.

    Busqué un claro entre los árboles y  comencé a dejar sobre un tronco muerto un compuesto formado por cacahuetes sin tostar, pipas negras y gusanos de la harina disecados, observando al poco tiempo que comenzaban a alimentarse allí Pico picapinos, Mirlo común, Arrendajo y Petirrojo, por lo que planeé retratar estas especies. Después de mucho ensayo y error, las prácticas que me dan resultado son las que os describo a continuación:

    El aguardo en el que me oculto,  lo realizo habitualmente con una arpillera y redes de camuflaje.
    El día que elijo para una sesión de fotos, lo primero que hago es desplazarme a zonas del bosque  donde sé que hay posaderos atractivos, como ramas muertas cubiertas por líquenes y musgos, y escoger un par de ellas.
    Una vez de vuelta en el claro monto el escondite, y después coloco uno de los posaderos recolectados, aproximadamente a la altura de la cámara en el trípode. Ésto lo hago con un soporte de cualquier tipo, y bridas o cordeles para sujetarlo. Seguidamente deposito debajo en el suelo un puñadito de “revoltijo”.

Hide utilizado para fotografiar aves
Hide utilizado para fotografiar aves

    La mayoría de los pájaros acuden primero al posadero, comprueban que no hay peligro, y acto seguido bajan al suelo, recogiendo la comida y abandonando el lugar. Como prefiero las fotografías del ave sin comida en el pico, trato siempre de obtener la imagen según llegan. Hay especies, como el Trepador azul, el Carbonero común o el Carbonero garrapinos, que cuando adquieren confianza bajan directamente a la comida, sin hacer la parada de seguridad en el posadero. Lo que hago entonces es situarme fuera del hide, incluso acercándome al posadero. Con ello logro que aumente un poco su recelo y sí hagan esa primera aproximación en la rama de líquenes, y de paso gano acercamiento y libertad de movimientos.

Trepador azul sobre posadero colocado al efecto y fondo con reflejos
Trepador azul sobre posadero colocado al efecto y fondo con reflejos

Carbonero garrapinos sobre un tronco
Carbonero garrapinos sobre un tronco

    Cuando me apetece variar el fondo lo que hago es simplemente moverme con respecto a donde deposito la comida. Si al fondo hay una hiedra puedo lograr un bokeh de verdes. En otoño los helechos y la hojarasca proporcionan tonalidades marrones. Si me sitúo frente al gran tronco de un roble obtengo un desenfoque de grises, marrones y verdes. Yo algunas veces llevo un pulverizador con agua, para humedecer el fondo o el posadero y lograr reflejos.
 Variando distancias de mi posición al posadero, y del posadero respecto a lo que hay detrás, también modifico el aspecto del fondo, según busque un desenfoque muy difuminado o algo más de textura.
    Otra posibilidad creativa es colocar elementos de vegetación (helechos, flores) que proporcionen interesantes desenfoques y colores al encuadre, tanto por delante como por detrás del sujeto, si bien esto complica mucho el montaje, especialmente si se actúa solo.

Arrendajo en un tronco muerto con el revoltijo
Arrendajo en un tronco muerto con el revoltijo

    Últimamente estoy empleando una técnica que aprendí del fotógrafo Mario Cea, que es la de utilizar luz artificial para realizar capturas en alta velocidad, y que consiste en lograr la congelación de la imagen, no con una alta velocidad de obturación de la cámara, sino controlando la duración del
destello de los flashes, siendo para ello imprescindible trabajar a la sombra, y que toda la iluminación proceda de aquellos. De este modo si por ejemplo ajusto los flashes a 1/16 de potencia, logro aproximadamente el equivalente a una velocidad de 1/8700 segundos. Los parámetros que suelo usar son 1/250 segundos de velocidad de obturación, sensibilidad ISO-100  y  f/11 de apertura. Se logra con ello una nitidez impactante, como podréis deducir. La obturación la realizo tanto manualmente como mediante barrera infrarroja. Las desventajas que encuentro son la aparatosidad del montaje, unas fotos más repetitivas, y en opinión de algunos una menor naturalidad de la toma.

Carbonero común en alta velocidad
Carbonero común en alta velocidad

    También utilizo el disparo remoto. Sitúo el trípode con la cámara muy próximos al posadero, y monto un objetivo macro de 90 mm pre-enfocado a aquél. Conecto un receptor por radiofrecuencia a la cámara y me alejo con el emisor unos 30 metros. Cuando veo por los prismáticos que el pájaro está en el posadero, efectúo las capturas, ya sea en modo disparo único como en ráfaga, según lo que busque ese día. Éste procedimiento ayuda mucho con aves más recelosas como el Pico picapinos o el Arrendajo, y el resultado es muy bueno porque un objetivo macro a corta distancia logra un detalle formidable. También es útil en días muy nublados y oscuros, ya que puedo trabajar con aperturas de hasta 2.8, y no estoy tan limitado como por la 5.6 que me da mi 400 mm.

Petirrojo. Disparo remoto con 90 mm
Petirrojo. Disparo remoto con 90 mm

    Normalmente trabajo en el modo Prioridad a la apertura, compensando fracciones de paso sobre la marcha según acudan aves con partes del plumaje más claro o más oscuro.
    Además de las especies que ya he citado, se han ido incorporando el Zorzal común, la Urraca, y el Herrerillo común además de otras que rondan el lugar pero que aún no se han situado en el posadero como el Chochín, la Curruca capirotada (atraída con trozos de manzana), el Agateador y el Pinzón común.

Pico picapinos hembra desde el hide con apoyo de un flash de relleno
Pico picapinos hembra desde el hide con apoyo de un flash de relleno

    En los 14 meses que he dedicado a fotografiar a estos pájaros he de confesar que les he cogido cariño. Casi los conozco individualmente. Creo conocer los sonidos que emiten y lo que expresan con ellos. Si algún día decido dejar de aportarles esos puñados de comida lo haré muy gradualmente, para minimizar el impacto que pueda suponer esa carencia.

    Espero que este relato de mi experiencia os haya servido de ayuda o simplemente os haya entretenido. Agradezco a Enric Pamies de Herrerillo.com su interés por mi trabajo y os dejo mis datos de contacto, en caso de que a alguien le apetezca echar un vistazo a mis fotografías:
https://www.facebook.com/farmagonzalo/
https://www.instagram.com/hacia_lo_salvaje/

 Texto e imágenes: Gonzalo Menéndez Lagar